Igualdad Libertad Unidad


Pensamentos

Igualdad.

Es el concepto para el sentimiento de que todo en toda la Creación tiene importancia. Todo tiene el mismo valor y la misma importancia. O dicho de otro modo: nada carece de valor o es despreciable. Cada uno está en comunicación con todos y todo. Cada uno reconoce al otro como parte de sí mismo. Por lo tanto, cada uno apoya al otro, según sus capacidades y talentos. La igualdad no conoce los escalones de arriba o de abajo entre los hombres, no hace diferencia entre príncipes y vasallos, entre reinas y siervas, entre amos y esclavos. Igualdad no significa allanar, nivelar a todos, o sea una masificación. Sino significa respeto ante cualquier consciencia, la del mineral, de la planta, del animal y del ser humano.

Libertad.

Este concepto presupone la libertad interna frente a la visión ególatra del mundo. Aquel que ya no es esclavo de su propio mundo de deseos y opiniones, el que se ha liberado de la codicia y de sus tendencias viciosas, desarrolla en sí la tolerancia, la nobleza y la generosidad. Libre es el hombre que ha aceptado y acogido en sí a su semejante. Libre es aquel que reconoce los fallos que le molestan de su prójimo, primero en sí mismo, y los enmienda. La libertad no decide sobre nadie ni obliga a nadie, sino concede a todos respeto y aceptación. El hombre libre no tiene que esconder nada. Libre es también el hombre que no habla con odio o desprecio de sus semejantes, pero el que dice claramente lo que hay que aclarar para evitar cualquier malentendido.

Unidad.

Ésta se va construyendo sobre el fundamento de la igualdad y la libertad. La unidad lleva a comprender que hombre, animal y naturaleza conforman un gran todo y que cualquier ataque contra una parte de este conjunto significa un ataque contra sí mismo. Unidad significa tener consideración con las otras partes, ser esmerado, reflexivo, atento, cuidar y ayudar a los demás, tener empatía y apertura incondicional, lo que conlleva al mismo tiempo la disposición a la cooperación.

Unidad significa por lo tanto que los hombres éticos se ayudan mutuamente como mejor puedan en una dificultad o un caso de miseria. Aquel que lleva su vida en la unidad auténtica con sus semejantes, la lleva cada vez más con altruismo. De este modo surge la vida de la comunidad y para la comunidad que establece las bases para un bienestar global.

El sentimiento de la auténtica unidad abre el corazón para con toda la Creación; y de la comprensión profunda de su significado se derivan la

Hermandad.

Las personas espirituales, impregnadas de una moral elevada y practicantes de una ética fortalecida se consideran mutuamente como hermanos y hermanas por encima de todas las fronteras en este Planeta. Confían el uno en el otro; trabajan conscientes de su responsabilidad y con autonomía; están dispuestos a ayudar y a apoyar a los más débiles; impulsan a los temerosos, pero no presionan ni obligan a nadie. Cada uno se siente responsable por el otro. La hermandad no conoce la indiferencia hacia los demás ni la inercia o la indolencia y está a favor de todas las personas.

Justicia.

De los anteriores cuatro pilares de la vida ética -igualdad, libertad, unidad y hermandad- resulta la justicia. Los hombres que llevan una vida en acuerdo con la ética y moral no se aprovechan de sus semejantes. Se esfuerzan para ser justos con los demás, porque son honestos, abiertos y justos consigo mismo.




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